La Cueva (2014)

Foto: Francisco Javier Narváez Fernández (Pinterest)

Foto: Francisco Javier Narváez Fernández (Pinterest)

Tras la fresca bofetada que supuso la película REC en el año 2007, el género del metraje encontrado se abrió paso en el panorama cinematográfico de la península. La recurrente apuesta por este tipo de producto desde la cámara americana sumado al espléndido bajo presupuesto que puede significar la realización de este tipo de cintas, han hecho que multitud de directores noveles catapulten su carrera a través de este particular formato de cine. Acierto o no, Manuela Velasco hizo gritar de puro pánico a más de una sala en España bajo las órdenes de Jaume Balagueró Paco Plaza con una fabulosa interpretación en un edificio plagado de muertos vivientes.

En este caso, Alfredo Montero, director de La Cueva encuentra un equilibrio nada desdeñable para los más fuertes de estómago y espíritu. Una película que no cuenta nada nuevo, pero que perfuma de manera notable la ya ciertamente apestosa historia de supervivencia en agujeros abominables. La Cueva es deudora en gran parte de películas como The Divide de Xavier Gens El Experimento de Oliver Hirschbiegel, en las que un entorno asfixiante funciona como elemento principal, caricaturizando a los personajes para convertirlos en criaturas movidas por instintos primarios. El formato de metraje encontrado concede una poderosa presencia al concepto de “primera persona”, convirtiéndose éste en un prisma a través del cual el espectador no sólo contempla lo que sucede en la pantalla sino que vive y respira las emociones irradiadas, la toma de decisiones de los propios personajes y el carácter agotador y angustioso que suele ir de la mano de cintas de este calibre.

La propuesta que plantea La Cueva es la historia de cinco jóvenes (dos chicas y tres chicos) que viajan a Formentera a disfrutar de unas vacaciones de parajes naturales y acampada. Sin haber avisado de su localización a ningún familiar, con una cámara en mano para publicar todo lo grabado en un blog a su vuelta y extasiados con la maravillosa marcha del viaje, una mañana descubren la entrada a una cueva y deciden adentrarse sin tomar ningún tipo de medida de seguridad. Una vez han explorado rincón a rincón la enorme galería subterránea, quedan perdidos y atrapados en su intento de regresar a la entrada. Sin alimento, sin herramientas y con apenas una botella de agua, el grupo iniciará una auténtica lucha por la supervivencia para encontrar de nuevo el lugar por el que se atrevieron a aventurarse.

Alfredo Montero elabora un inicio resultón en el que los personajes, interpretados por jóvenes actores que resuelven con acierto sus papeles, son presentados con gran precisión. Es cierto que el hecho de que la película sea española dota de mayor credibilidad (ante el espectador español, claro está) las secuencias que atraviesa, gracias al trabajo interpretativo, lo que ayuda a rehuir que la cinta incurra en la decepción de ese teatro sin filtro al que en muchas ocasiones nos tiene acostumbrado nuestro desacertado cine de bajo presupuesto: precocinados que parecen recién sacados del microondas cinematográfico.

A pesar de que la cinta no aporta nada nuevo al género, está construida sin atropello, justificando la conversión psicológica de los personajes y conduciendo al espectador a necesarias y espeluznantes consecuencias.

Existe y se dibuja exquisitamente la diferente asunción de roles, pero no del modo habitual como ya vimos en la película alemana antes mencionada: El Experimento (en el que existe una asignación externa de dichos roles -guardias y presos- que provoca que ambos grupos asuman el papel hasta límites inimaginables), sino que los diferentes comportamientos adoptados por cada personaje bajo la situación traumática aparecen de forma espontánea, como si se arrancasen la piel que los disfraza para dejar salir al monstruo que habita bajo ella.

Alfredo Montero además ya ha comentado que la experiencia de rodaje de esta película fue ardua y precisó de una gran fortaleza física y mental por parte de todo el equipo, en relación al entorno donde grabarían y la sensación de claustrofobia que podía provocar en todos ellos. Admiro profundamente el sacrificio de los cineastas y actores que trabajan bajo este tipo de condiciones para lograr un terror efectista que prescinda de efectos especiales apabullantes. De hecho, en palabras del director en una entrevista que podéis encontrar en www.cineycomedia.com: “Yo tenía claro que para esta historia en concreto necesitaba un realismo extremo. Si haces terror sin elementos fantásticos necesitas que todo sea muy creíble y eso no admite concesiones”.

Os recomiendo esta experiencia. Este es el cine español que respira y grita por un hueco digno que ocupar.

¡Gritad todos con él!

Anuncios

Un comentario en “La Cueva (2014)

  1. Pingback: Hidden (2015) | Cine Strigoi

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s